Poses

En 2011 la artista Yolanda Domíngez realizó el vídeo Poses; una crítica contra la imagen de la mujer que proyecta el mundo de la moda.
Más allá de abordar temas como el peso o la imposición del cuerpo de las modelos como referente de belleza, el interesantísimo trabajo de Yolanda mostraba la irrealidad de las poses que adoptan las féminas protagonistas en fotografía de moda. Desde mi punto de vista lo más llamativo del proyecto no es que ponga de manifiesto la imagen distorsionada de la mujer que potencian las editoriales,  sino el hecho de que, al descontextualizar esas posturas y trasladarlas al mundo real, resultan grotescas o cuanto menos, sorprendentes, lo que es una clara muestra de que se trata de “ficciones” que pierden sentido fuera del mundo artificial del que forman parte.

Siempre he pensado que la fotografía de moda y sus mujeres no son algo malo, simplemente son elementos de una fantasía que aunque pueda alimentar nuestra inspiración, no tiene sentido imitar en la vida real. Las imágenes no son verdad, ni tan siquiera sus protagonistas son tal y como las vemos. Pero lo más importante es entender que no son, ni deben ser, referentes absolutos de nada. Simplemente componen, en los mejores casos, poemas visuales o atractivas apuestas artísticas con una clara vocación comercial. Y no tiene nada de malo: su función es hacernos soñar. Eso es lo que debemos transmitir a las jóvenes sin entrar en vetos innecesarios. Como decían los bloggers Scott Schumann y Garancé Dore, conocidos por fotografíar personas en la calle cuyo look les llama la atención, “Las revistas presentan un mundo grandioso, mientras nosotros nos ocupamos más de la realidad”.

Y es que la verdad, como en todo, está en la calle. Os dejo el vídeo.
Y este sí: Que lo disfrutéis.

 

Nikka superstar

Nikka era una estella. O me lo parecía. Era muy pequeña cuando aquella niña de ojos enormes actuó en el Un dos tres. La vi y pensé con mi mente infantil ” Sería genial ser como ella…  canta, bailar y que todos te aplaudiesen en un idioma extraño”.

Su recuerdo se esfumó y permaneció lejos durante más de una década, periodo de tiempo que en aquel entonces era equivalente a un milenio. Hasta que por casualidad, en uno de esos programas de viernes que presentaba Concha Velasco (¿O era José Luis Moreno?) Nikka reapareció. Estaba radiante, con un cabello rubio platino largo y ondulado (color que lucí durante años). Concha (digamos que era ella) la presentó y explicó que aún era una niña de tan sólo 17 años.  “¿Niña?”, pensé, “Pero si tiene un siglo…y no es tan famosa. Al final la niña del baile de las piruletas no será una estrella” me dije. Volví a olvidarla, perdí su pista… hasta  una década depués.

¿La razón del reencuentro?: “Get off my sunshine” . Me flipaba.  “Siempre supe que molaba” me dije. Llevé los dos mechones platinos con el cabello dorado y ondulado un par de años.  No digo más.

A mi impresión no podía seguir el olvido: volví a su música de forma intermitente. Creo que fue en 2000 cuando lanzó este tema: “Like a feather”, con ese vídeo lleno de luces de colores setenteras. ¿Qué iba hacer sino enloquecer una vez más, ahora ante aquellas gafas de espejos, aquel chaleco, aquella forma de mover el micro? Yo, que había tenido una adolescencia neohippy, volví a rendirme a sus pies. Allí estaba, dando palmas, contoneándose y luciendo aquellla melena pelirroja. Y pensé, “Ay Nikka, sería genial ser como tú, cantar y bailar y tener ese cabello pelirrojo…”  Que los demás apaludiesen o no había perdido importancia.

No canto, pero dejé de ser rubia en pro del rojizo.

En fin, que me encanta este temazo. Y para mí, eres una estrella, baby.